montjuic disconnection

El domingo fue el primero de los días largos que nos vienen por delante. La primavera ha llegado (ahora sí de verdad) y recuperar esas horas de luz de la tarde es uno de los acontecimientos más esperados de todo el año, al menos para mí que no sé vivir sin luz. Así que, ansiosa por aprovechar esa luz que me da vidica, el domingo me marqué un disconnecting en Montjuic: yo, un libro que habla de cosas agradables, ese rinconcito de bancos de piedra que me chifla, el verde montañil a mis espaldas, el azul infinito al frente y esa luz preciosa de última hora de la tarde. Un momentazo gustil muy chachipistachi.

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